25 may. 2017

La temporada que viene va a pitar su padre

El pasado fin de semana tuvo lugar la F4 infantil femenina en Alcantarilla en la que participé como entrenador de uno de esos cuatro clubes. Dejo para más tarde hablar de la parte deportiva de esa F4. Justo antes de disputar nuestro primer partido, y con la excusa de una decisión arbitral complicada que metió en la final del torneo a un equipo con una canasta fuera de tiempo (o no, eso en este caso importa bien poco), el padre de una jugadora de uno de los equipos increpó primero bastante violentamente (doy fe, pues casi me salpica algo al pasar al lado) y tuvo que ser alejado de los colegiados por las personas que por allí estaban (directivos de Jairis, vamos). Más tarde, al terminar nuestro partido, me enteré de que el energúmeno que tuvo que ser sacado de la pista sin llegar a agredir más que verbalmente a los árbitros, tomó la cobarde decisión de esperar a uno de ellos (casualmente el fisicamente más pequeño de los dos) en los pasillos del pabellón para consumar la agresión al árbitro que no le dejaron hacer en la pista.

Pese a que la Federación Murciana de Baloncesto solicitó un castigo ejemplar, ahora me entero de que la agresión le va a salir a ese señor poco menos que gratis (130 € de multa) [Nota del 04/06/17:  Ese dinero era por la multa, la información estaba incompleta, así que aporto el fallo del juez], y no puedo hacer otra cosa que echarme manos a la cabeza con lo que eso implica desde varios puntos de vista.


Si ya de por sí es un disparate que alguien agreda a un árbitro (otra vez, que esto no es tan puntual como se quiere vender) el que eso salga poco menos que gratis es una barbaridad, no sólo por lo injusto en sí, sino porque ¿Quién va a querer pitar en el futuro?. Los jóvenes recién iniciados que dudan si dedicarse o no al arbitraje de forma más estable tendrán muchas más dudas tras algo así, y fácilmente muchos de ellos tirarán la toalla, y terminarán diciendo eso de que "la temporada que viene va a pitar su padre".

Supongo que el lector avisado sabrá que, al menos en la Región de Murcia, tenemos un importante déficit de árbitros. Esta pasada temporada han sido más de 5 fácil los partidos en los que me ha pitado un único árbitro porque no había más disponibles en esa franja horaria, de forma que algún sábado por la mañana ha llegado a haber en la Región algo así como 40 partidos y 60 árbitros (es decir, la mitad de esos partidos pitados por sólo un árbitro). Imagínense, además, el estrés añadido que ha de ser para un árbitro pitar él solo, y si añadimos a eso que se trate de un árbitro novato y el partido complicado la situación puede ser muy delicda y, por tanto, una experiencia bastante desagradable para  el árbitro en cuestión.

Hay pocos árbitros, entran pocos nuevos, y son cada vez más los veteranos que se lo dejan prematuramente por hartazgo. ¿Cómo no se lo van a dejar?.

La agresión consumada es sólo el vértice del iceberg. Me da igual lo que pase otros lugares como en el fútbol, en el baloncesto cada vez es más incómodo sentarse en una grada a disfrutar de un partido, cada vez es menos probable estar tranquilo sin que nadie de entre el público se dedique a decir cosas, increpar o incluso insultar a los árbitros.

También creo que es un problema el que la gente que rodea al que increpa no haga nada, ni le afee la conducta ni algo más tajante. Entiendo que no es fácil ser un héroe hoy en día, y que el vecino de asiento del increpador normalmente será padre de otro/a jugador/a de ese equipo y, por tanto, alguien demasiado cercano como para atreverse a dar la cara por el árbitro ante alguien a quien tiene que ver a diario.

Los vecinos de asiento a veces incluso ríen la gracia al que molesta a los árbitros, y eso no tiene otra consecuencia lógica más que que el energúmeno de turno se venga arriba y entre en escalada, eleve el tono de la increpación para pasar al insulto al árbitro, que a su vez a veces se hace extensivo a miembros del equipo rival (entrenador, jugadores...) y nadie hace nada.


Ojo, los clubes tampoco. Normalmente, a los que terminan agrediendo se les ve venir, se les ve crecer mes a mes, año a año, empezando en el comentario inocente hasta terminar un día en comisaría. Raramente un agresor de este tipo no tiene antecedentes más livianos. Díficilmente es una sorpresa total para los que le conocen. Salvo raras excepciones, los que terminan agrediendo empiezan insultando.

Los jugadores, y más aún los entrenadores, no siempre ayudamos. Yo mismo soy bastante protestón y, aunque intento controlarlo cada vez más y más, y trato de conformarme con el mero diálogo civilizado con los colegiados de turno, entiendo que a veces en partidos de cierta tensión ayudaría más no haciendo la más mínima protesta o queja por civilizada que sea. Pero hay casos mucho peores y mucho más sistemáticos.

Compañeros entrenadores, tenemos que hacérnoslo mirar también. Tenemos una responsabilidad a través del ejemplo, no sólo a los deportistas que entrenamos, sino a los padres que están en la grada, quienes perfectamente pueden pensar que, si nosotros estamos legitimados para protestar a los árbitros cómo no lo van a estar ellos, que además son quienes pagan todo esto a través de las cuotas.

Esta temporada no es el primer árbitro que me comenta que se lo deja, que está harto, que no le compensa la mísera cantidad que se cobra por pitar un partido a cambio de recibir presiones constantes, en el mejor de los casos, cuando no directamente ser insultado con demasiada frecuencia y, más raramente, sufrir algo como lo de la semana pasada.

¿Hay solución?


No estoy seguro. Cosas se pueden hacer, pero seguramente no son medidas muy populares ni tengo claro que todas sean viables. Algunas ideas:

  • Sanciones sin piedad. Ante este tipo de casos castigar a saco. Máxima multa, expulsión de club y pabellones, etc. Pero no sólo por agredir, cortar también los insultos.
  • Aislamiento desde dentro. Que los otros padres le aislen, que dejen de sentarse al lado, de dirigirle la palabra y, por supuesto, de reírle las gracias. Ya que no se puede pedir a otros padres la heroicidad de plantarle cara directamente, quizá sí al menos se le puede dar la espalda.
  • Reglamentar sanciones desde club. Que todo este tipo de cosas estén reglamentadas por escrito dentro del propio club. Del tipo: "A quien se sorprenda insultando a árbitros, rivales, etc. se le sancionará con la prohibición de que tanto él como su hijo/a pisen el pabellón en x semanas". Sí, la sanción afectaría al niño/a, pues no hay nada más eficazmente persuasivo como algo así de drástico, pues se supone que hasta los energúmenos quieren con locura a sus hijos/as y están dispuestos a lo que sea por ellos. Pues qué mejor que comportarse adecuadamente para evitarle que sufran un castigo de este tipo.
  • Formar. Tanto en cuestiones pseudopsicológicas como en conocimiento del juego y sus reglas, pues no hay nada como conocer lo que se tiene entre manos para respetarlo.
  • Terapia con silbato y prevención. Un segundo paso en esa formación puede ser que todos los padres, al igual que jugadores, entrenadores, etc. pasen por el silbato en mayor o menor grado.
Esta última idea me parece quizá de las más eficaces. Debería ser poco menos que obligatorio que los padres (y demás personas del entorno) se tuvieran que involucrar de algún modo en el arbitraje. Algo tan sencillo como formarse un poco en reglas y aprovechar las pretemporadas y otros periodos en los que se necesita arbitraje (incluso en los partidillos de entrenamiento) para vivir la complicada experiencia de pitar, algo que no es nada fácil, como compruebo cada vez que me toca pitar algún amistoso a algún equipo de mi club.

En el caso de los padres energúmenos, los que ya tienen antecedentes (ya sea en sentido estricto legal o dicho coloquialmente) creo que algo así, que les obligue a ellos a pitar, sí podría ser una sanción ejemplarizante, del tipo de las que suele impartir el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, a veces peculiares, pero siempre llenas de humanidad y vocación de ayudar al joven proyecto de delincuente habitual. Unos cuantos partidos pitados, sufriendo el estrés propio de la complejidad del arbitraje y, porqué no, un poco de su propia medicina de mano de otros espectadores (reales o siquiera "figurantes" para la ocasión) sería mano de santo. Estoy profundamente convencido.

Quién sabe, lo mismo de una "terapia" de este tipo desaparecería algún energúmeno de la circulación y hasta, quiero ser optimista, saldría algún nuevo árbitro, por no hablar del beneficio directo hacia el/la hijo/a del energúmeno reinsertado.

Es decir, que aplicando esa idea, perfectamente podríamos decir de forma expresa que la temporada que viene va a pitar su padre.


24 may. 2017

Nueva etapa basketmaníaca

Después de más de dos años sin escribir en este blog vuelvo. Vuelvo con la intención de iniciar una nueva etapa. No sé si aún le interesará a alguien lo que yo pueda tener que contar. En realidad no sé si alguna vez interesó a alguien.

Dejé de escribir aquí porque no tenía tiempo para escribir con la frecuencia que me gustaría, no por falta de inquitudes o reflexiones. Muchas pendientes.

Inicio a su vez en mi vida un periodo de reflexión en lo relacionado con el baloncesto, que no sé dónde me llevará. Me dijo una vez un buen amigo baloncestista que las decisiones sobre futuro en baloncesto nunca hay que tomarlas en caliente, recién terminada la temporada, pues no se piensa con el reposo y perspectivas necesarias. Esperaré, por tanto, unas semanas antes de saber qué quiero hacer con mi vida baloncestística, aunque cierto es que hace meses que el contexto de este mundillo me invita a tomar un camino en concreto. Ya veremos.

Aprovecharé al menos el parón de final de temporada para ir comentando por aquí inquietudes. Me temo que eso me generará más "amigos" de los que ya tengo, pues me cuesta ser diplomático al hablar de ciertos temas, y mucho más aún mentir directamente respecto de lo que pienso. Por eso, a veces, además de la falta de tiempo durante este periodo de silencio no dejaba de ser una comodidad para mí el estar calladito. Veremos si soy capaz de contener mi teclado viperino.

Se presentan temas interesantes que no sé por donde empezar a meter mano en las próximas entradas: futuro del UCAM Murcia ACB, el ascenso de Myrtia a LEB Plata, el recurrente tema de si está bien, mal o medipensionista el hacer zonas por debajo de cadetes, detalles tácticos de las grandes ligas, nuestro ya clásico Curso Internacional de Alto Rendimiento en Baloncesto, alguna cuestión personal mía (que para eso es mi blog personal), las tropelías de verano de la FEB con los ascensos, descensos y otros tejemanejes y rumores veraniegos, etc.

Myrtia a LEB Plata

De momento, como primera reflexión breve de urgencia, creo que toca como mínimo felicitar al Myrtia de Quini García por su ascenso a LEB Plata. Creo que desde la extinta LEB Bronce en la que estuvieron Archena y Molina no ha habido presencia murciana en ligas LEB, y nada en absoluto nunca en LEB Plata. Es, por tanto, un momento histórico, o poco menos, para el baloncesto murciano. Falta saber si el club ejercerá sus derechos deportivos para salir en la categoría.

En paralelo es importante saber también si Cehegín (Begastri) ejercerá su derecho en EBA tras el ascenso logrado hace unos días, y si UCAM Murcia y UPCT mantendrán sus opciones, pues de todo ello creo que puede depender las posibilidades de plantillas de cada club. Una configuración con un ACB, un LEB Plata y tres EBA sería digna de estudiarse en términos de posibilidades de nutrir de jugadores esos equipos, pues ahora mismo no tengo claro que estén saliendo jóvenes suficientes de calidad para, ACB aparte, nutrir estas ligas semiprofesionales, pues hablamos de unos 45 jugadores semiprofesionales.

Puede que el factor LEB Plata pudiera ser un atractor de jugadores murcianos dispersos por ahí y que de jugadores como Adrian Méndez (Lucentum-LEB Plata), José A. Marco y Carlos Toledo (Cáceres-LEB Oro) o Juan Toledo (Utrera-EBA) pudiera volver alguno de ellos. En cualquier caso, 45 jugadores semiprofesionales se me antoja muchos más de los que, juntando los que van saliendo a senior desde nuestras canteras y los veteranos con nivel para jugar en esas categorías hay disponbiles en la Región. No tengo claro que salir en EBA  a base de jugadores foráneos, por cuestiones de presupuesto y de lo que es la razón de ser de un equipo, tuviera mucho sustento (quizá PLATA podría verse otro matiz en el enfoque). Tal vez dos equipos EBA y uno Plata parece más equilibrado. En cualquier caso, me alegra que haya un equipo en ese terreno intermedio de la LEB Plata. Si además estuviera vinculado de algún modo con el ACB (sea propiedad de UCAM o de quien fuere) ya sería la leche, pero tal como están las cosas me temo que los intereses de unos y otros están enfrentados.

Ya se verá por dónde sale todo en unas semanas.

Yo les dejo (arriba) una foto de un partido de este año, con mi Infantil Femenino Emblems Jairis que capta un momento en el que está claro que me sentía muy bien. Justo hace unas horas me sentía bastante peor, también en relación al baloncesto y ese equipo. Pero eso, eso es otra historia.